Hoja de ruta de Finanzas Abiertas en Colombia: qué exige la SFC para 2026
Colombia avanza hacia un modelo de finanzas abiertas que permitirá a los usuarios compartir su información financiera entre diferentes instituciones autorizadas.
Este enfoque busca estimular la innovación en el sistema financiero, facilitar el desarrollo de nuevos servicios digitales y aumentar la competencia entre bancos, fintech y proveedores tecnológicos.
Sin embargo, el intercambio de datos financieros también exige nuevas capacidades técnicas y de gobernanza. Las entidades que operan dentro del sistema deben garantizar que la información circule de forma segura, interoperable y con el consentimiento del usuario.
En este contexto, la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) definió una serie de lineamientos regulatorios que ordenan la implementación del modelo. Entre ellos se encuentra la Circular Externa 001 de 2026, que establece requisitos técnicos y operativos para las entidades vigiladas.
Para bancos, fintech y otros actores del ecosistema, el desafío no consiste solo en cumplir con la normativa. También implica desarrollar infraestructuras tecnológicas capaces de operar dentro de un entorno digital cada vez más conectado.
Qué son las Finanzas Abiertas en Colombia
Las finanzas abiertas en Colombia son un modelo regulatorio que permite a los usuarios autorizar el intercambio de sus datos financieros entre distintas entidades, como bancos, fintech y proveedores tecnológicos. El objetivo es facilitar el desarrollo de nuevos servicios digitales, aumentar la competencia en el sistema financiero y ofrecer productos más personalizados para los clientes.
Este modelo es supervisado por la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC), que establece los lineamientos técnicos y regulatorios para garantizar que el intercambio de información ocurra de forma segura y con consentimiento del usuario.
Qué establece la Circular Externa 001 de 2026
La Circular Externa 001 de 2026 forma parte del proceso regulatorio que busca consolidar el modelo de finanzas abiertas en Colombia.
El documento define lineamientos para las entidades vigiladas que participen en esquemas de intercambio de información financiera.
Entre los aspectos principales que aborda la circular se encuentran:
- estándares de interoperabilidad tecnológica
- mecanismos de autenticación segura
- protección de datos personales
- gestión de riesgos asociados al intercambio de información
- control del consentimiento del usuario
La normativa también establece que el acceso a los datos financieros debe realizarse únicamente con autorización explícita del cliente.
Además, las entidades deben garantizar que sus sistemas puedan integrarse con otras instituciones mediante interfaces tecnológicas estandarizadas.
El objetivo es permitir que diferentes plataformas financieras intercambien información de forma segura, sin comprometer la estabilidad del sistema ni la protección del consumidor.
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Qué busca el modelo de finanzas abiertas en Colombia
El principio central de las finanzas abiertas es que los usuarios puedan decidir cómo se utilizan sus datos financieros.
Esto significa que un cliente puede autorizar a una aplicación o plataforma digital para acceder a información de su banco, como movimientos o historial de pagos.
Con esos datos, las empresas pueden ofrecer servicios más personalizados, por ejemplo:
- comparadores de productos financieros
- herramientas de gestión de gastos
- soluciones de crédito basadas en datos
- plataformas de inversión automatizada
Este modelo ya funciona en otros mercados.
En Europa, por ejemplo, la regulación PSD2 impulsó el desarrollo de un ecosistema de aplicaciones financieras interoperables. En América Latina, varios países están avanzando hacia esquemas similares.
Colombia busca construir su propio marco regulatorio para permitir este intercambio de información bajo estándares comunes de seguridad y protección de datos.
El papel de la SFC en la regulación del ecosistema
La Superintendencia Financiera de Colombia es la autoridad encargada de supervisar el sistema financiero del país.
En los últimos años, la entidad ha publicado diversas circulares y lineamientos orientados a crear las bases regulatorias del modelo de finanzas abiertas.
Entre los objetivos del regulador se encuentran:
- fomentar la innovación financiera
- aumentar la competencia entre proveedores de servicios
- mejorar la transparencia para los usuarios
- garantizar la protección de los datos financieros
La Circular Externa 001 de 2026 representa uno de los pasos más importantes dentro de este proceso.
El documento establece requisitos técnicos que las entidades deben cumplir para participar en esquemas de intercambio de información dentro del ecosistema financiero.
Más allá del aspecto normativo, la implementación plantea desafíos tecnológicos relevantes.
Muchas organizaciones deberán revisar su arquitectura digital para asegurar que sus sistemas puedan conectarse de forma segura con otros participantes del mercado.
Por qué febrero de 2026 se volvió una fecha clave
El calendario regulatorio definido por la SFC incluye diferentes hitos de implementación.
Algunos de los componentes más relevantes del modelo debían estar operativos antes de febrero de 2026.
Entre los aspectos que las entidades deberían ya haber cumplido se encuentran:
- disponibilidad de APIs seguras para intercambio de datos
- implementación de estándares técnicos de interoperabilidad
- mecanismos robustos de autenticación y autorización
- sistemas de gestión del consentimiento del usuario
- controles de seguridad y monitoreo de integraciones
Estos requisitos buscan asegurar que el intercambio de información financiera ocurra dentro de un entorno confiable tanto para las instituciones como para los usuarios.
Cumplimiento técnico y estándares de interoperabilidad
A medida que las organizaciones avanzan en la adopción del modelo de finanzas abiertas, el cumplimiento técnico se vuelve un elemento central.
Las entidades deben garantizar que sus plataformas puedan operar dentro de un entorno interoperable sin comprometer la seguridad de los datos.
En la práctica, muchas instituciones comienzan evaluando preguntas básicas:
- qué activos digitales forman parte de su infraestructura
- qué sistemas interactúan con terceros
- qué servicios están expuestos a través de APIs
- qué mecanismos existen para detectar vulnerabilidades
Responder estas preguntas es clave para operar dentro de un ecosistema donde múltiples organizaciones intercambian información en tiempo real.
Infraestructura tecnológica: el desafío operativo
Cuando una entidad financiera expone interfaces para compartir datos, también amplía su superficie digital.
Esto implica gestionar nuevos riesgos relacionados con:
- exposición de activos digitales
- integraciones con terceros
- monitoreo continuo de servicios conectados
- protección de información sensible
Un informe de IBM Security señala que las organizaciones con entornos tecnológicos complejos necesitan mejorar la visibilidad sobre su infraestructura externa para reducir vulnerabilidades inesperadas.
En el contexto de finanzas abiertas, esta visibilidad se vuelve aún más relevante.
Las entidades deben comprender cómo interactúan sus sistemas con otros participantes del ecosistema financiero.
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Interoperabilidad y confianza digital
El éxito del modelo de finanzas abiertas depende en gran medida de la confianza.
Si los usuarios no confían en que sus datos estarán protegidos, el intercambio de información pierde sentido.
Por eso, las entidades reguladas por la SFC no solo deben cumplir con la normativa. También necesitan demostrar que cuentan con capacidades tecnológicas para proteger su infraestructura digital.
Esto implica tener visibilidad sobre elementos como:
- dominios y subdominios expuestos
- aplicaciones conectadas al ecosistema financiero
- servicios que interactúan con APIs externas
- posibles vulnerabilidades en infraestructura digital
A medida que aumenta el número de integraciones, también crece la complejidad de monitorear ese entorno.
La importancia de comprender la superficie digital
Antes de implementar estándares de interoperabilidad, muchas organizaciones descubren un desafío previo: entender con precisión qué activos digitales forman parte de su infraestructura.
APIs, subdominios, integraciones con terceros y servicios desplegados en la nube componen la base tecnológica que permite operar modelos de finanzas abiertas.
Sin embargo, cuando estos elementos no están completamente identificados o monitoreados, pueden convertirse en puntos de riesgo.
En entornos regulados como el financiero, una API olvidada o una integración mal configurada puede afectar tanto la seguridad de los datos como el cumplimiento normativo.
Por esta razón, cada vez más organizaciones utilizan herramientas que permiten mapear continuamente su superficie digital externa.
Soluciones como Ionix Trust ayudan a identificar activos expuestos, detectar dependencias tecnológicas y monitorear cambios en la infraestructura que podrían impactar la seguridad de las operaciones.
Gobernanza de datos en el modelo de finanzas abiertas
La gobernanza de datos es otro componente fundamental dentro del modelo impulsado por la SFC.
Las organizaciones deben establecer políticas claras sobre:
- quién puede acceder a la información
- bajo qué condiciones se comparte
- cómo se registra el consentimiento del usuario
- qué controles existen para evitar accesos indebidos
La gobernanza de datos no es solo un requisito regulatorio.
También es una práctica esencial para mantener la integridad de los sistemas y la confianza del usuario.
Un análisis del World Economic Forum sobre economía digital señala que los ecosistemas de intercambio de datos solo funcionan cuando las organizaciones implementan mecanismos sólidos de control, transparencia y seguridad.
En otras palabras, la tecnología y la regulación deben avanzar de forma coordinada.
Un ecosistema financiero cada vez más conectado
El avance hacia finanzas abiertas refleja una transformación que ya está ocurriendo en diferentes sistemas financieros del mundo.
Compartir datos entre organizaciones puede generar nuevas oportunidades de innovación, pero también exige mayor control sobre los entornos digitales donde circula esa información.
Las regulaciones impulsadas por la SFC buscan crear un marco que permita ese intercambio sin comprometer la seguridad ni la confianza de los usuarios.
A medida que se acercan los hitos regulatorios previstos para 2026, las entidades que logren comprender mejor su infraestructura digital estarán en una posición más sólida para adaptarse a este nuevo escenario.
Muchas organizaciones que avanzan hacia modelos de finanzas abiertas comienzan por identificar qué activos digitales están expuestos y cómo interactúan entre sí.
Comprender ese entorno tecnológico es un paso clave para operar de forma segura dentro del ecosistema financiero abierto que Colombia está construyendo.
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Preguntas frecuentes sobre Finanzas Abiertas en Colombia
¿Qué son las finanzas abiertas?
Las finanzas abiertas son un modelo que permite a los usuarios compartir su información financiera con distintas entidades autorizadas mediante su consentimiento. Esto facilita el desarrollo de nuevos servicios digitales, como herramientas de gestión financiera o plataformas de crédito basadas en datos.
¿Qué regula la Superintendencia Financiera de Colombia sobre finanzas abiertas?
La Superintendencia Financiera de Colombia establece los lineamientos regulatorios para el intercambio de datos financieros entre entidades. La normativa define requisitos de interoperabilidad, seguridad de la información, autenticación y gestión del consentimiento del usuario.
¿Qué exige la Circular Externa 001 de 2026?
La Circular Externa 001 de 2026 establece requisitos técnicos para que las entidades vigiladas participen en el modelo de finanzas abiertas. Incluye estándares de interoperabilidad, disponibilidad de APIs seguras y controles para proteger los datos financieros de los usuarios.
¿Qué entidades deben cumplir con la normativa de finanzas abiertas?
Las entidades vigiladas por la SFC que participen en el intercambio de información financiera deben cumplir con los lineamientos técnicos y de seguridad establecidos en la regulación, incluyendo bancos, fintech y otros proveedores de servicios financieros.
